La Compasión Debe Ser
Sabia
Un Enfoque En El
Trabajo Diaconal
John Sittema
No son sólo los diáconos que muestran misericordia, sino
toda la iglesia es llamada a esta tarea. Llevar la misericordia es misión de
toda la iglesia, y de cada creyente. El servicio especial que realizan los
diáconos es estimular y coordinar la práctica de la misericordia por el resto
del cuerpo.
Sin embargo, a veces este asunto
de la misericordia llega a complicarse. A menudo los diáconos de mi iglesia me
piden consejos para resolver problemas en su trabajo. Estos problemas pueden
ser el orgullo que algunos tienen que les impide recibir la ayuda que
necesitan, o lo contrario - una actitud de querer recibirlo todo sin esfuerzo
propio, cosa que contribuye a la pereza y pérdida del auto-estima. Si se
agregan los celos y la avaricia, pronto se podrá percibir algunos de los
problemas que enfrentan los diáconos.
Este artículo tiene como
propósito dar algunos consejos para ayudar a los diáconos a realizar su trabajo
en estos tiempos en que muchos están cayendo en el consumismo y materialismo.
Se citará muchos pasajes de las Escrituras, y un estudio más al fondo de cada
pasaje sería necesario para una comprensión amplia del punto. Le pido a Dios
que este artículo estimule discusión entre los diáconos, y que ayude a
clarificar asuntos claves en los desafíos que enfrentan.
La misericordia es
más que una limosna
La Iglesia, guiada por sus
diáconos, es llamada a practicar la compasión, el amor, y el apoyo para con
aquellos que llevan cargas pesadas en sus vidas. Esta ayuda puede ser
monetaria, o “un vaso de agua” (Marcos 9:41), o una palabra de ánimo en el
nombre de Jesús. En algunas ocasiones las personas enfrentan un enemigo más
demoledor - la pérdida de la esperanza: “El corazón alegre constituye buen
remedio; más el espíritu triste seca los huesos” (Proverbios 17:22). En tales
casos, serán urgentes las visitas fieles por los diáconos (¡y también por los
ancianos y pastores!), abriendo la Palabra de Dios con ellos. Por otro lado, la
tarea de los diáconos con frecuencia incluye dar la alarma de advertencia o
proveer una admonición - cosa que a muchos no les gusta. Sin embargo, esta
tarea en particular provee una faceta importante a largo plazo. Un buen pasaje
es 1 Tesalonicenses 5:12-15, donde Pablo dice que “amonesten a los ociosos, que
alienten a los débiles...”
La Iglesia no es un
partido político socialista
La Iglesia recibe ofrendas del
pueblo de Dios, y debe usarlas en la benevolencia. Pero recordemos que la meta
no es la “redistribución de las riquezas”. Por el contrario, la meta es el
avance del reino de Dios, tanto en el sentido amplio, como también en el
sentido individual (ver Hechos 6:1-7 y 2 Cor. 8-9. En ambos casos el ministerio
diaconal ayudó a que la Iglesia creciera y que el reino de Dios se extendiera).
Ciertamente la Escrituras hacen un llamado a los ricos a que sean generosos
para con los necesitados (1 Timoteo 6:18); pero también llaman tanto a ricos
como a pobres al contentamiento, y de no quejarse ante su condición (1 Timoteo
6:7-8). Hoy en día está desbordado el descontentamiento - aunque tengan
“sustento y abrigo” muchos no están contentos. Este es un problema espiritual
con consecuencias serias: “Porque los que quieren enriquecerse caen en
tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres
en destrucción y perdición” (1 Timoteo 6:9). Recordemos que siempre tendremos a
los pobres entre nosotros - en parte para probar el corazón de los ricos, y
también para asegurar que todos tengamos nuestra mirada en Jesús, y no en las
posesiones materiales. Los diáconos deben enfocar en los corazones, no en algún
sentido humano de “la repartición justa” de los bienes.
Mantengamos un
enfoque bíblico del sufrimiento
El sufrimiento duele, pero el
sufrimiento no daña. Esta distinción es crucial. Cristo nos llama a aceptar los
sufrimientos como maestro del alma. En muchas partes del Nuevo Testamento se
nos enseña que los sufrimientos humillan a los orgullosos (¡algo que todos
necesitamos!), nos enseñan la paciencia, producen perseverancia, y despiertan
la esperanza. Cuando el creyente clama al Señor bajo el sufrimiento, corren
otros Cristianos para ayudar. Pero cuando algunos asumen una actitud de
amargura ante el sufrimiento, y exigen que los diáconos remuevan el dolor - en
realidad están desafiando a Dios. Los que nos apegamos al Catecismo de
Heidelberg confesamos que “las riquezas y la pobreza vienen no como por el
azar, sino por su consejo y voluntad paternal” (#27). Los diáconos deben
entender que su misión no es aliviar el sufrimiento. Antes, su tarea es ayudar
a interpretar el sufrimiento y ayudar a pasarlo (no evitarlo), y a crecer por
haberlo pasado. Si apuntamos mal en este asunto, cortaremos los propósitos
buenos del Señor. Sería como no dejar a nuestro hijo aprender las lecciones
duras de la vergüenza y castigo cuando fue descubierto robando algo de la
tienda. Sería como el padre o madre que no disciplina a su hijo sólo porque
llora. Pasajes importantes son Hebreos 12:7ss; Santiago 1:2-12; 1 Pedro
4:12-19.
No sea partícipe del
necio en su necedad
La necedad tiene consecuencias.
Elecciones necias para gastar el dinero, elecciones necias en la crianza de los
hijos, y la conducta moral necia - todos cosechan muchos problemas. Las
Escrituras nos dicen que no seamos partícipes con los necios: “Nunca respondas
al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él” (Prov.
25:4). Imaginémonos una situación en que los diáconos reciben una solicitud de
asistencia financiera de alguien que ha gastado miles y miles de pesos con su
tarjeta de crédito, y tiene serios problemas en pagarlo. Si la causa de sus
problemas fuera un huracán, un fuego, o una deuda por gastos médicos - sería
una cosa. Pero otra cosa es el gasto desenfrenado de dinero por las últimas
modas, nuevos electrodomésticos, equipo electrónico, etc. Sería no-sabio
brindar ayuda financiera en este último caso. Lo que se debe proveer es
asistencia diaconal en fijar prioridades y desarrollar las disciplinas de
manejar un presupuesto. Pasajes relevantes son: 2 Tes. 3:10; Gálatas 6:7ss; y
Proverbios 16:25, 26; 17:15,16,18,22; 18:6-7 y Proverbios 19).
Mantenga el enfoque
global de vista
Hechos 6:3 requiere que los
diáconos sean hombres “llenos del Espíritu y sabiduría”. 1 Timoteo 3 requiere
hombres que tengan su casa en orden, porque ¿cómo cuidarán de la casa de Dios?
¿Por qué encontramos estos requisitos? No se necesitan para recolectar la
ofrenda los días de culto, ni aún para fijarse en qué se usarán. Estos
requisitos no tienen sentido si lo único que hacen los diáconos es aliviar el
sufrimiento a través de ayudas económicas. La respuesta debe ser obvia para
todos - ¡esto NO es el trabajo de los diáconos! Al contrario, tu llamado es
ayudar a las personas a ser buenos mayordomos de sus vidas y sus recursos, a
motivarlas a la generosidad, a evitar la codicia y descontentamiento, y a
utilizar todos sus recursos con sabiduría para el avance del reino de Dios. La
compasión debe servir estos propósitos.
- Dr. John Sittema pastorea en Dallas, Texas. Este artículo
fue traducido con permiso del Outlook, Octubre, 1999
- Boletín Teológico Clir, Reforma Siglo XXI, Volumen 3, N°1,
abril 2000

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