Se ha perdido el Cristo
(Esto
lo escribí por allá por el 2015, cuando ya estaba pasando por un
cuestionamiento en cuanto a la predicación de la palabra de Dios,
este fue uno de los momentos difíciles y decisivos de mi vida)
Se ha perdido el Cristo en
nuestras congregaciones, se ha desvanecido en un montón de ritos y actos
sin sentido, ha quedado opacado bajo un poco de psicología humana disfrazada
con textos bíblicos, se ha degradado a tal punto de no ser más que un puntal
para poder llevar una mejor vida, un mejor pasar, una simple vida feliz en esta
tierra, con interpretaciones que solo nos llevan a mirar la biblia como un
manual para llevar una vida moralmente correcta.
Quedará algo de Cristo me
pregunto una vez más, mirando mi vida, mi alma... ¡hay! Que pobres de mentes
nos hemos vuelto. Necios y avaros, orgullosos y altivos... día a día escucho
con tanto dolor, con tanto pesar, y mi boca calla, ¡se valiente!... ¡Se
valiente! escucho una vez más, Oh qué dolor, dolor más grande no puede haber
que llevar el peso de la palabra de Dios. Busco una excusa, algo, lo que sea,
falto a la iglesia, me desaparezco un poco, quizás así me dirán "su lugar
a sido dado a otro", y así pueda tener una excusa para el día final.
¿Quién está dispuesto a hablar?
de entre cientos uno tiene tan noble labor, ¿Quién será? Cuántas veces no se ha
acercado un hermano que ha notado mi lucha al predicar y me ha dicho, ¿porque
no entregaste todo el mensaje? Dolor, angustia, tristeza... oh siervo
inútil.
Cuán difícil es mirar ceños
fruncidos al entregar una palabra, cuan duro es para el ego mirar esas cabezas
que se mueven de un lado a otro en tono de negación a lo que predicas, sé que
un día he de morir y he de rendir cuentas, pobre de mí, pobre de mí...
Que se enoje el mundo conmigo,
que me odie la iglesia, pero que no sea hallado culpable de guardar silencio
ante lo incorrecto, pues hoy no seré más un encubridor del pecado, no se
callará mi boca ante la maldad, no temblará mi voz para defender lo correcto y
la verdad de Dios. Hoy, hoy seré sincero con Dios, pues si cubro mis pecados
ante el único que los puede perdonar, que me queda para mostrar ante resto de
la humanidad. De continuo denunciare mis pensamientos delante de tu trono, Oh
Dios, no, no callare mis faltas, no cubriré mis caídas, no encubriré más mis
debilidades. Pues sé que en la oración Tú serás mi fortaleza en cada una de mis
debilidades.
Se ha
perdido el Cristo, por predicadores que al igual que yo han tenido temor al
hombre, temor al rechazo, o simplemente no han entendido la urgencia de exponer
todo el mensaje de Dios, si así es, somos culpables, tu y yo somos culpables,
cada vez que subimos a un pulpito, cada vez que damos un estudio, que nos invitan
para dar un tema, si no predicamos y exponemos fielmente el mensaje de Dios, pues
no estamos siendo obreros fieles, ten en cuenta que probablemente hay personas
que solo tendrán esa oportunidad de escuchar el mensaje de Dios.

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