Misiones cristianas según
Jesucristo Mateo 4:18-20
por Peter Jones
Introducción: Dos visiones
Dios le dio a
Ezequiel dos visiones: una en que vio el Templo infestado de prácticas paganas (capítulo
8), que obviamente le causó gran preocupación al profeta. La otra visión fue
del Templo renovado y limpiado (capítulos 40-48), que le dio a Ezequiel gran
esperanza. Necesitamos las dos cosas. La Iglesia militante necesita tanto una
comprensión de las maquinaciones del diablo para que tengamos un aprecio
práctico de la lucha presente, como una visión optimista del triunfo final de
Dios para que mantengamos nuestros ojos fijados en la meta. Hoy en día los
desafíos para la tarea misionera son diferentes por el resurgimiento del
paganismo. Este paganismo se presenta hoy en la celebración teológica de la
“espiritualidad” de todas las religiones del mundo, y busca unificar las
religiones del mundo. También se presenta en la infiltración deliberada de religiones
orientales en las sociedades occidentales. El conocimiento de estos movimientos
es crucial si los cristianos queremos tener una comprensión de la situación
presente.
Pero
necesitamos más que sólo conocimiento del enemigo y sus maquinaciones. A la luz
de un creciente paganismo global y la correspondiente marginación del
Cristianismo, debemos preguntarnos: “¿Qué haría Jesús?” Pues, ¿qué hizo Jesús?
La situación
en que Jesús se encontró era humanamente catastrófica. El pueblo de Dios se
encontraba en una maraña teológica - los Saduceos quienes controlaban el
destino político de Israel eran deístas; los Fariseos, que tenían más
influencia sobre el pueblo, eran legalistas que convertían las Buenas Nuevas
del Antiguo Testamento en un sistema de auto-justificación; los paganos
imperialistas controlaban todo el mundo conocido, y la única persona que traía
una luz de esperanza - Juan el Bautista - estaba por ser apagado por un títere
que decía ser el Rey de los judíos. A la luz de esta situación deprimente,
pareciera que Jesús se retira a la calma de la región de Galilea para un poco
de descanso. Aparentemente la misión veterotestamentario de Dios se había
parado repentinamente.
Pero, como el
original unus contra mundum, en un
mundo oscuro, Jesús responde a la situación con una declaración misionera de
once palabras sencillas:
Venid en pos
de mí, y os haré pescadores de hombres (Mat. 4:19)
Veremos los siguientes puntos:
El llamado -
“Venid ...”
La conversión
- “...en pos de mí”
La comisión -
“... y os haré pescadores de hombres.”
1. El llamado - imperioso y
urgente
Cuando Juan
estaba en la isla de Patmos, oyó detrás de él una voz como trompeta y de muchas
aguas, una voz de uno como el Hijo del Hombre, y Juan cayó a sus pies como
muerto. Después dice Juan, “él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas;
yo soy el primero y el último; y el que vivo por los siglos de los siglos,
amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apoc. 1:17,18). El que
llama tiene el poder para realizar la tarea.
La misión de
Jesús comenzó también con una voz de su Padre, resonando desde el cielo: “Este
es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” En ese momento el Espíritu
Santo cayó sobre él y fue enviado a su misión.
Con un poco
menos drama, Jesús hace lo mismo con los primeros discípulos. Con voz
imperiosa, sin titubeo alguno, Jesús dice: “¡Ven!” Es el mismo llamado que se
hace hoy en día. Tal como hizo el llamado a dos pescadores Galileos - Pedro y
Andrés - lo hace a ti. ¿Puedes oír su voz como trompeta, como muchas aguas,
mientras Dios mismo te llama? Esto es un encuentro crucial para ti, porque el
llamado de Jesús es a la vez una vocación y un ministerio. ¿Puedes oír el
llamado al ministerio y a tu misión? Su llamado es urgente.
2. La conversión – radical
El llamado de
Jesús fue “venid en pos de mí”. La conversión verdadera es un cambio de
dirección. Los discípulos ya no son los que manejan la barca. Con humildad
deben tomar su lugar detrás de Jesús. Siguieron “al instante” (Mat. 4:22) - en
el griego el término es euthews, que se encuentra 14 veces en Mateo. Los
discípulos dejaron las redes, la barca, a su padre, y sin duda un buen negocio
- y le siguieron a Jesús.
A veces
hablamos de “conversión”, como por ejemplo en un negocio que sostendrá algún
cambio o reenfoque. Pero la conversión de que habla Jesús es algo radical. Tal
vez tu eras un carpintero, o pescador, o ingeniero, o abogado, y ahora estás
haciendo algo muy diferente. Tal vez te preguntas si podrás terminar tus
estudios. Tal vez te preguntas, ¿por qué me estoy quedando en Hebreo? ¿Se
equivocó Dios en llamarme a mí? ¿Tienes dudas ante la decisión de entrar al
ministerio tiempo completo? Sepa, pues, que no eres el primero de sostener una
conversión radical. Cuando Jesús llama, capacitará en todas las áreas
necesarias - él es el Maestro por excelencia.
Ahora los
nuevos ejecutivos humildemente se sientan detrás de este joven con autoridad -
autoridad no sólo sobre sus barcas y redes, sino autoridad sobre el mismo mar.
Esto en verdad fue un cambio grande para los discípulos, una metanoia
(conversión), un cambio de mentalidad y de dirección de vida. Abandonaron la
ocupación válida de proveer comida para la comunidad por una vida de
discipulado, de sumisión a otro Maestro, de aprender otra vocación por
completo.
¿Eres
convertido de verdad? Quiero decir, en cuanto a la forma en que vive como
seguidor de Cristo. Por supuesto eres convertido en el sentido que te has dado
cuento del peso de tu pecado, y lo ha cambiado por la justicia de Jesús.
Cualquiera sería necio al no recibir tan grande salvación. Pero ¿han sido
convertidos tus afectos y tu mente para que asumas el discipulado detrás de
Jesús, para que estés dispuesto a abandonar todos tus planes (por nobles que
sean), todos tus sueños y proyectos para la iglesia, para seguirle a Cristo a
cualquier parte?
Es fácil caer
en la trampa de “profesionalismo” dentro de la iglesia. En Francia tienen un
sindicato de pastores, ¡aunque no he oído de ningún paro el domingo por la
mañana! ¿Es el pastorado para ti solamente una carrera profesional, un lugar de
confort y afirmación? ¿Te ves a ti mismo en una iglesia cómoda, muy ortodoxa,
con buen presupuesto, los hijos en una escuela cristiana y reformada, una casa
con tres garajes (¡antes eran dos!)? En este ambiente académico, ¿te imaginas
con toga de Ph.D como las que se ponen tus profesores para ocasiones
especiales? ¿Sueñas con enseñar a mortales inferiores los puntos finos de la
teología, recibiendo el reconocimiento público algún día? Si secretamente
sueñas con planes semejantes, si sueñas con un nivel de comodidad, si sueñas
con ciertas metas tuyas - ¿serán estos sueños el resultado de una conversión
verdadera? ¿Estás delante de Jesús, promoviéndote a ti mismo, o detrás de él,
elevándolo a él no importa el costo para ti?
Jesús
aprendió obediencia por lo que sufrió, y aprendió a someterse a la voluntad de
Dios al someterse a su Palabra. En la tentación, su llamado fue probado, y su
victoria sobre el diablo demuestra qué tan profunda era su conversión a la
voluntad de su Padre. En el río Jordán, el carpintero es convertido en pescador
de hombres, y comienza la tarea específica de un ministerio público que lo
llevaría indudablemente a la cruz.
“Mi voluntad
es hacer la voluntad del que me envió.” Esta es la actitud de un discípulo.
¿Tienes tu la actitud de un discípulo, eres convertido profundamente al
Maestro, o es tu meta secreta ser un líder respetado? El programa de Jesús debe
ser el nuestro, como individuos y como iglesias. (Continuará)
Dr. Peter Jones es profesor en el
Seminario Westminster de California. Ha sido conferencista para la CLIR.
(Esta
conferencia se dio en el Seminario Westminster para un día de énfasis en las
misiones. Fue dirigida a estudiantes del seminario en Octubre, 1999.)
Boletín Teológico Clir, Reforma
Siglo XXI, Volumen 3, N°1, abril 2000

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